PSUV: ¿El AD del Siglo XXI?

Esta es una entrada que no escribí hoy, ni ayer, ni el 7-O. La escribí el 13 de enero de 2011 en mi blog de Código Venezuela (link original). Me pareció muy oportuno re-editarla:

Luego de terminar de leer “Del hombre completo a Jaime es como tú” (Lubrano y Sánchez; 1987) estaba completamente convencido: el Partido Socialista Unido de Venezuela, en mi cabeza, no era más que la reencarnación milenaria de la vieja Acción Democrática.El libro, un documento infaltable para todo aquel que quiera estudiar la historia política de Venezuela -en cuanto a imagen, diseño de campañas y estrategias comunicacionales- me hizo abrir los ojos en muchos puntos: Las operaciones “Mosca” y “Satélite” de la maquinaria blanca tienen un parecido aterrador al “Toque de Diana” o al ” Uno por diez” del PSUV.  La atomización del partido en regiones y sub-regiones, la política de “en cada pueblo una sede”, también han sido cosas que los “rojos rojitos” parecen haberse robado del libro adeco.

Sin embargo, y aunque parecía abrumado por la cantidad de evidencia que apuntaba hacia la uniformización de ambas toldas como un solo organismo ¿evolutivo? de la política venezolana, decidí consultar a un grupo de expertos. En estas líneas le doy la palabra a aquellos que, como yo, apenas vieron un pedacito del iceberg de la “Gran Maquinaria Blanca”, pues estábamos más ocupados jugando carritos- o al escondite- debido a la edad que teníamos: son el politólogo Guillermo Aveledo, profesor de la Universidad Metropolitana, y el historiador Daniel Terán-Solano, académico de la UCV.

El cuestionario era simple. Una sola pregunta, abierta. “¿Considera Ud. que el PSUV es el nuevo AD?”, rezaba. “Bueno, en Historia no es recomendable hacer comparaciones, pues cada personaje, evento o período son únicos (…)  pero para el ciudadano común, el hombre de la calle, siempre está presente la tentación de ubicar cosas como la “repetición de otras” porque tiene la percepción de una especie de “deja vú” social en su día a día cuando ve en cada área rasgos que son permanente en esos sectores: las formas de ejercer el poder, cómo se genera o se mueve la riqueza, etc.”, dijo Terán-Solano. Con la advertencia hecha, proseguimos el ejercicio.

¿Es entonces el PSUV la reencarnación de AD?

“No del todo. AD, que viene del clandestino PDN, era un partido bastante estructurado antes de llegar al poder. Además, era un partido anti-personalista (no que no tuviera “jefes” ni “caudillos”, sino que era una colección de luminarias de la sociedad, la intelectualidad, etc.). El PSUV, emana del Estado y consagra en sus estatutos a la figura personalísima del Comandante-Presidente con nombre y apellido” contestó Aveledo. Esa estructura vino dada porque los blancos no nacieron en el poder, “que desde la muerte de Gómez en 1935 y hasta su primera toma del poder en 1945, estuvo trabajando para formar una alternativa de poder, formando un equipo en diversas áreas sociales: Pérez Alfonzo en Petroleo, Prieto Figueroa en Educación, Pastor Oropeza en Salud o Mario Malavé Villalba en el Sindicalismo, entre otros, razón por la cual, cuando fueron gobierno dejaron una obra más palpable y más organizada que lo que hemos visto desde 1998″, explicó el historiador Daniel Terán.

Es en este punto, el de la organización interna, donde se notan las más grandes diferencias entre ambos partidos.  Daniel Terán lo resume así: “Desde su creación el PSUV es un partido de cuadros, es decir, de personal militante, formado y comprometido con la causa, y que pueda ocupar posiciones de gobierno o en la burocracia del Estado para garantizar lealtades al proceso. Esta necesidad se hace patente porque el Chavismo como movimiento político se ha visto permanente sacudido por la falta de equipo, de élite o “inteligentsia” que ocupe y atienda los principales aspectos del gobierno, razón por la cual se ha visto desde 1998 mucha improvisación en las políticas públicas y la permanente rotación de las mismas figuras porque no hay un personal capacitado y comprometidos con el proceso (cuadros) ya que el desalojo del poder de las elites gobernantes de 1998-99 no se tradujo en la sustitución de áquellas por nuevos elementos similares, sino estrechos colaboradores del líder máximo, Chávez”.

Otra gran diferencia es la ideológica. ” AD es un partido de masas, con caracteristicas propias: de izquierda nacionalista, leninista pero no comunista, hoy socialdemocráta, que hizo enfásis poli-clasista, no únicamente en los sectores desposeidos. El PSUV en cambio, es un partido que se ha creado desde el Gobierno (2007) por expreso deseo de su líder máximo, el Pdte. Chávez, quién quiso unificar las muchas tendencias políticas que lo apoyaban a él, y en buena medida no lo logró (el PCV, PPT y Podemos no se unieron, a pesar que La Liga Socialista, UPV, el Mep y otros grupos menores se fundieron al gran partido único) y surgió principalmente de la transformación del partido MVR, que era un movimiento básicamente electoral y no un partido político orgánico”, concluye el historiador.

Pero, ¿hay parecidos?

 

“Si acaso, como partido, el PSUV se parece a la manifestación decadente del fenómeno adeco: burocratizado y rutinizado, militancia corporativamente adosada al Estado, con dominio personalista, dependiente de su vinculación a los recursos del Públicos (lo que hoy es ilegal), etc. Lo cual no lo hace menos formidable: AD llegó a gobernar -o a ser el elemento central de la vida política- casi veinte años en su forma  ‘decadente’. Acaso porque en AD había una mayor presencia de la sociedad (también co-optada por el partido) que en el PSUV”, aseguró el politólogo. Esa mayor presencia de la sociedad en la época dorada de AD es explicada por Terán-Solano desde la perspectiva primigenia del PSUV , que “aunque se define como un partido de masas, se ha decidido únicamente buscar sus electores en los sectores más desfavorecidos, los llamados estratos C, D y E, renunciando a aspirar más allá (sectores medios o altos, que ya los percibe como enemigos: la pequeña y la gran burguesía)”.

Terán también enfatizó la parte personalista de la etapa final de Acción Democrática como un elemento de similitud con el PSUV: “Curiosamente cuando AD comenzó a comportarse como un partido de una sola persona, de “un caudillo” fue en su etapa final, donde la figura de su Secretario General, Luis Alfaro Ucero, se volvió el todo poderoso señor dentro de la organización, debilitándola al extremo que no sólo perdieron elecciones seguidas (1998) sino militantes, apoyo, espacio y credibilidad ante todo el país. Desde entonces sí se podría decir que AD se pareció al Chavismo (más que el MVR o el PSUV) hundiéndose como organización política y viendo como sus derivados (UNT ó Voluntad Popular) captan más militancia, votos y audiencia que ellos”.

Otra cosa que tienen en común el AD primigenio y el PSUV es su sectarismo, “derivado de su concepción existencial-revolucionaria de la dinámica política. Creían que estaban en la historia para erradicar todos los males del pasado”, puntualizó Aveledo.

Entonces,¿ que podemos concluir?

Al parecer, el PSUV y AD guardan una grandes similitudes, (son partidos nacionales, tiene un discurso reivindicativo en lo social, de una militancia activa hasta lo agresivo y aunque son partidos de masas, se orientan electoralmente por los sectores más desposeídos, “el pueblo”) pero no son exactamente lo mismo.

Viendo las diferencias, Terán-Solano se da a la tarea de hacer una conclusión “especulativa” al respecto. “Podríamos decir que desde un “aspecto técnico” del proceso histórico venezolano, (o sea, en lo concerniente a quién maneja el poder y cómo busca mantensere en él y conservalo) es que el PSUV está ocupando en este tiempo y contexto socio-histórico, el papel que en su momento tuvo AD, de la misma manera se puede decir, que en su momento de mayor gloria este partido AD, ocupó el mismo sitial que tuvieron en el Siglo XIX el Partido Liberal Amarillo de Antonio Leocadio Guzmán y Ezequiel Zamora o el movimiento Liberal-Nacionalista del José Manuel “El Mocho” Hernández a finales de ése mismo siglo, pero cada uno de los 3 ó 4 movimientos señalados fueron bastante diferntes unos del otro, ya que fueron producto exacto de su tiempo y momento. Una variable que nunca se da de nuevo o se reproduce por más impresión que nos de que ‘la historia vuelve a repetirse”.

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