Twitter-Revoluciones, Egipto y Venezuela

En algún momento de la historia, periodistas y analistas dejarán de hacer “la pregunta” que parece ahora obligada cada vez que un régimen autocrático comienza a tambalearse debido a las protestas de su juventud: ¿Esto fue obra de Twitter? ¿Estamos viendo la “Revolución Facebook”?

Las manifestaciones en Túnez, Egipto y Yemen, los llamamientos en Siria y Jordania son algunos ejemplos de un mundo que está viviendo un cambio de paradigma. Tres intelectuales,  Malcolm Gladwell, Clay Shirky y Evgeny Mozorov.  Shirky publicó en 2009 un libro llamado Here comes everybody: The power of organizing without organizations, donde asegura que el ciberactivismo ha ganado la pelea de las masas contra los regimens autoritarios –colocando como ejemplo los flashmobs en Bielorrusia, un fenómeno sin precedente en la ex república soviética dominada con puño de hierro por Alexander Lukashenko-.  Gladwell respondió en noviembre, en un artículo titulado Small Changes que las redes sociales no  podían servir como base para una transformación política porque “los lazos entre sus usuarios vienen dados por conexiones invisibles, no son suficientemente fuertes como para lograr un cambio”. El sociólogo, conocido por no estar en Twitter –aunque tiene una cuenta, no la usa- recibió el “amor” de los ciberactivistas. Pasadas un par de semanas el debate pareció calmarse un poco –ya las elecciones en Irán tenían más de un año de haber pasado por el ciclo noticioso- y aunque Shirky y Mozorov –el más escéptico de los autores en cuanto al papel de la era digital en todo este proceso- habían estado contestándose artículos, parecía que había paz.

Y luego vino The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom, el libro de Mozorov lanzado solo diez días antes de los eventos en Túnez.  El bielorruso concluye  que la web puede, y muchas veces logra, ayudar a los gobiernos represivos. Mucho “comeflor” piensa que la libertad que existe en internet es un camino al ibre pensamiento, pero Mozorov detalla lo tecnológicamente eficiente que son los regímenes como el de Irán, donde oficiales del gobierno contactaban a sus compatriotas en el exterior para amenazar a sus familias. Egipto es otro caso, donde el bloqueo selectivo de internet puso en evidencia la geolocalización de muchos activistas y ayudó a diseminar el mensaje oficial a través de empresas como Vodafone. Mozorov va más allá de Gladwell: la revolución no sólo no puede ser tuiteada, puede prevenir su génesis.

El debate cobró fuerza y los eventos en Túnez les proporcionaron un viento a favor.  Shirky escribió un artículo en Foreign Affairs llamado The Political Power of Social Media, donde asegura que el cambio más importante no vino dado por una plataforma, sino por la rapidez de organización. Al respecto, Andrea Hoare, profesora de la Universidad Central de Venezuela, agrega: “lo que se vio en Egipto con los manifestantes es la sensación de que no están solos. Si tu recibes un mensaje en Facebook para protestar y te acercas y hay 40 ó 50 más allí, sientes que puedes evadir el ojo opresor confundiéndote entre la multitud. Más aún si son 5.000, 10.000 personas”. Allí es donde parece caer Gladwell, cuya teoría de la ciber-inercia no se compagina con eventos como el de la plaza Tahrir, porque según él, los lazos que se forman en redes sociales no buscan poner en peligro el status quo.

Hace un par de semanas, Gladwell contestó a Shirky en una  carta pública. Shirky contest y luego dejó un comentario en un website acerca de las posiciones de Gladwell y Mozorov. Este ultimo  blogueó su respuesta, solo para que Shirky volviera a comentar. Todos los links que presento están en inglés, pero el poder de herramientas como Google Translate se lo llevan a sus manos. Por favor lea cada uno de estos artículos con detenimiento. Si no tiene tiempo, la mejor metáfora sería esta: Si cierra los ojos y dice las palabras “Internet”, “Ciberactivismo” y “Democracia”, Shirky sonreiría, Mozorov frunciría el ceño y Gladwell no movería ni un cabello de su frondosa melena.

Entonces, ¿cuál ha sido el rol de las redes sociales en todo esto? Sería ridículo pensar que no han tomado parte, pero lo que no está claro es que tan importante ha sido su papel. ¿Habría sido lo mismo sin los mensajes de @ElBaradei? Jared Cohen, un ex funcionario del Departamento de Estado que ahora trabaja para Google en Egipto es tal vez el portador de la mejor muestra de lo que sucede con la tecnología “en caliente”. Dos Tweets (esteeste otro) lo resumen todo.  El caso es que los tres intelectuales están trabajando teorías que no tienen suficientes datos para ser soportadas: Irán parece darle la razón a Mozorov, Túnez y Egipto a Shirky, Siria y Jordania a Gladwell.

¿Y Venezuela?

Aunque estas líneas han estado pasando por mi cabeza desde hace semanas, fue un video de Voice of America el que, ultimadamente, me inspiró a escribirlas. En el reportaje, se preguntan si la situación en Egipto podía inspirar a una situación similar en el país.  Nunca se habló de Social Media, pero si mucho de petróleo, descontento y Carlos Andrés Pérez. ¿En un país donde poco más del 10% de la población tiene teléfonos inteligentes, hay siete millones de perfiles de Facebook y más de un millón de cuentas de Twitter no se puede pensar en un escenario parecido? La respuesta de Hoare es contundente: “No”.

Muchas lunas antes de que apareciera el libro de Mozorov, Max Zeledon (Sundayed, Seeking Alpha) me preguntaba acerca del uso de twitter en Venezuela por parte del gobierno de Hugo Chávez. Estaba preparando una pieza a la Mozorov, donde insistía en que la internet no es una autopista a la libertad y que los gobiernos tienen tanto acceso a las herramientas (y más poder sobre ellas) como sus detractores. “Chavezcandanga puede acabar con la oposición en Twitter si lo sabe manejar”, me dijo en aquél momento.

Y he aquí el por qué del “No” de Hoare: Ni el gobierno venezolano ni la oposición organizada creen que Twitter o Facebook pueden ser agentes de cambio. Shirky escribía en una respuesta a Mozorov que “La major razón para pensar que las redes sociales pueden ayudar a un cambio politico es si tanto un gobierno como su disidencia piensan que tienen ese poder”.

Hay dos razones más por las que no estamos (aún) a la altura de protagonizar un evento como el que, hace nada, se vivió en la Plaza Tahrir: la primera parece estar en nuestro ADN y la frase que mejor la retrata no viene sino de un venezolano ejemplar…de los siglos XVIII y XIX: Francisco de Miranda: “Bochinche, bochinche”. El uso de Facebook en Venezuela, apunta Hoare, se direcciona mayoritariamente “a vernos y dejarnos ver”. Para la profesora de la UCV “Acá no hay un ciberactivismo arraigado, sino más una sonrisa a la cámara, unvoyeur de donde rumbearon tus amigos, o donde fueron de vacaciones. No hay una organización, lo que hay es rumba. Con el Blackberry igual ¿Por qué pegó tanto en Venezuela? Bueno, porque puedes chismear por PIN en cualquier lugar y nadie te oye –y así no te rayas- y nadie te ve. La cultura del chismorreo se lleva todo por delante”. La mejor muestra de esto es una carta pública del joven Jordy Moncada, publicada por “El Universal” en el año 2009 luego del cierre de 34 emisoras de radio

El otro factor es la imposibilidad de reflejar el descontento que se ve, por ejemplo, en Twitter, en acciones de calle. “Tanta marcha por ideales ‘pajúos’ quemó las protestas de calle”, contesta Hoare casi molesta al ser interrogada al respecto. El no-resultado de las movilizaciones del 11-12 y 13 de abril de 2002 tampoco ayudó, aunque la recuperación de espacios ha sido lenta y tuvo una victoria decisiva con la irrupción del Movimiento Estudiantil en 2007. “Pero no pasamos del #TwitCacerolazo o ‘El día de la mentada de madre a Chávez’ en Facebook”. Hay descontento, pero no hay como canalizarlo. Hay desahogo, pero no hay cambios. Y cualquiera que diga que el fin de los racionamientos eléctricos en Caracas o la no promulgación de la Ley de Educación fue una “victoria de Twitter” está, lamentablemente, meando fuera del perol.

Aún así, la mejor oportunidad está frente a nosotros, pero parece distante: En 18 meses, se abrirá la campaña electoral para las mega-elecciones de 2012. De aquí a allá, el ciberactivismo en el Medio Oriente puede seguir dando lecciones al mundo y el habitante de Facebook-zuela y Twitter-zuela debe prestar atención –si lo que quiere es un cambio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s